Hermana Patricia Cullen, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana Patricia Cullen, CSC

Nacimiento: 5 de octubre de 1928
Profesión: 2 de febrero de 1949
Muerte: 9 de agosto de 2009

 

Patricia Therese Cullen nació el 5 de octubre de 1928 en Washington, D.C., de James Mathew y Katherine McCallister. Recibió sus nombres bautismales debido a que su padre tuvo un Tío Patrick, y su madre había contemplado una señal en el hospital en relación a Santa Teresa, la Pequeña Flor. Patricia era la menor de cinco hermanos y hermanas. Francis y Margaret fallecieron antes que ella, y Mary Ann y Katherine viven en el área de Washington, D.C. Ella tiene también muchos sobrinos y sobrinas repartidos en todo Estados Unidos.

Pat asistió a la Escuela St. Peter’s de Washington, D.C., donde le enseñaron hermanas de la Santa Cruz. Poco antes de completar el sexto grado su padre murió y su madre tuvo un derrame cerebral. Su madre y su tío decidieron que una escuela interna era lo mejor para ella en ese momento y la transfirieron a la Escuela Particular St. Mary’s en Alexandria, Virginia, donde nuevamente le enseñaron hermanas de la Santa Cruz. La Hermana Rose Anthony era la profesora de música y tuvo una gran influencia sobre ella. Luego de un año Pat regresó a St. Peter’s para graduarse y se matriculó en la Escuela Particular St. Cecilia’s donde también había hermanas de la Santa Cruz. Su madre murió cuando ella estaba en secundaria.

Con ayuda de la Hermana Rose Anthony, Pat ingresó al noviciado dos meses luego de su graduación de secundaria. Recibió el hábito en 1947 y realizó su profesión final en 1952. Luego de sus votos iníciales en 1949 comenzó un ministerio docente de 25 años de duración con estudiantes de grados primarios, grados intermedios, y primeros años de secundaria. Enseñó en Maryland, Virginia, New York, Pensilvania, Texas y Washington, D.C.  Durante su vida en comunidad recibió el grado de bachiller de Dunbarton y un grado de máster de la Universidad LaSalle en Pensilvania. A pedido propio dejó la docencia en 1969.

Los siguientes años los pasó en una diversidad de trabajos, sirviendo como bibliotecaria, manteniendo registros médicos, en ministerio parroquial y en educación religiosa para instituciones patrocinadas comunitariamente y para parroquias en la zona este del país.

La lectura de las sagradas escrituras en su velatorio enmarca su etapa de trabajo de los siguientes 12 años en el campo del servicio social. Programas tales como Bread for the World [Pan para el Mundo], Martha’s Table [la Mesa de Martha] y S.O.M.E (So Others May Eat) [Para Que Otros Puedan Comer] se beneficiaron de su entusiasmo e interés por las causas justas. Sus últimos seis años en ministerio activo los pasó en Catholic Charities de Spring, Maryland.

La Hermana Pat consideraba que una clase en la Universidad Saint Mary’s dictada por la Hermana Sophia despertó su interés por los asuntos de paz y justicia. Esta clase requería que se leyeran reportes de Newsweek o U.S. News y World Report sobre asuntos de justicia y le hizo tomar consciencia de que algunos diplomáticos rechazaban a los diplomáticos árabes. La decisión de la Suprema Corte para permitir los abortos se dio cuando ella estaba en Austin, Texas. El obispo la invitó a un programa anti-aborto conducido por el cuñado de Luci Johnson.

Dos veces fue encarcelada toda la noche en relación a actividades por la paz y la justicia. Ella y otros manifestantes arrestados fueron ubicados en frías celdas de contención con plástico que cubría el piso, y se les dio sándwiches de mortadela  como almuerzo.

Una de sus amigas dijo que ella conservaba cualquier cosa que pudiera reutilizarse, gastaba muy poco en sus necesidades personales, invitaba e instaba a otras personas a firmar petitorios por causas justas (incluyendo a las hermanas en el quinto piso del convento), y se reunía con una mujer hispana para poder aprender el idioma y comunicarse mejor con las inmigrantes hispanas.

Uno de mis primeros recuerdos de ella luego de llegar a Saint Mary’s fue su asistencia a un mitin en el centro de South Bend en protesta por la guerra con Irak. El Padre Jeff Cooper, CSC, la llevo al mitin y la empujaba en la silla de ruedas mientras el mitin proseguía con oraciones, discursos y cantos. Ella participó del mitin con un espíritu dulce y sereno.

Los que la cuidaban hablaban de su bella sonrisa, de su locuacidad, y de su expresión de agradecimiento en la noche del sábado, el día antes de que muriera. Muchos estaban sorprendidos de saber de su muerte.

En conclusión, ella era verdaderamente una “Mujer con  una Causa”. Como lo mencionó la Hermana Margaret Ann Nowacki en el comunicado anunciando su muerte a las hermanas: “Nada, sin embargo, igualaba su entusiasmo por la Eucaristía. Aquellas personas privilegiadas de llevar la Comunión a las hermanas en los pisos del convento tuvieron la alegría de presenciar el pequeño ritual privado de la Hermana Pat para recibir la comunión. Resplandecía con su entusiasta sonrisa, aceptaba un sorbo de agua y luego recibía la eucaristía con reverencia. Luego siempre hacía una pausa en la que cerraba los ojos por un momento y, después de tomar otro sorbo de agua, miraba con sus brillantes ojos para decir, ‘gracias’. Ella está ahora con su Señor Eucarístico descansando en paz”.

Escrito por la Hermana Joan Elizabeth Johnson, CSC

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