Hermana Michella Marie, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana Michella Marie, CSC

(Christina Carmella Donohue)
Nacimiento: 10 de diciembre de 1912
Profesión: 6 de enero de 1932
Muerte: 7 de junio de 2010

La Hermana Michella Marie, Christina Carmella Donohue, conocida por sus amigas y amigos como “Chris”, fue hija de Michael James y Mary Anne Morrissey Donohue. Sus padres inmigraron a los Estados Unidos desde County Galway, Irlanda, se conocieron en Boston, se casaron y criaron cinco hijas y dos hijos, todos ya fallecidos. Su única sobrina sobreviviente, Lois Hernandez, vive en California.

La madre de la Hermana Michella tuvo varias hermanas, una de las cuales, Ellen, tía de Michella, fue madre de la Hermana Helen Patrice (Whelan), quién a sus 103 años es una de nuestras miembros vivas con más edad que reside actualmente en el cuarto piso del Convento Saint Mary’s; su tía Margaret tuvo dos hijas que fueron a Santa Cruz; las Hermanas Margaret Francis y Helen Crowell. Había también otras conexiones familiares con Santa Cruz: su tío estaba casado con la tía de la Hermana Cypriana (Meehan), y la Hermana Mary Justine (Marr) era prima de la Hermana  Helen Patrice por el “lado paterno” de la familia.

La Hermana Cyprian (Madden) fue la mentora de todas ellas. Cuando Chris tenía cerca de 10 años de edad conoció por primera vez a la Hermana Cyprian. Con el transcurso de los años conoció también  a otras parientes que eran hermanas de la Santa Cruz, las conoció en las reuniones familiares durante las visitas de estas hermanas a sus hogares. La Hermana Leonora tiene recuerdos del “Club Cyprian” de la época cuando vivió en Nueva York. Las miembros eran o bien de Irlanda o tenían alguna conexión irlandesa. Ella recuerda con cariño su maravilloso sentido del humor y las risas en sus encuentros.

Chris ingresó a Santa Cruz el verano siguiente a su segundo año de secundaria. Ella estuvo orgullosa de que la Madre Vincentia firmara su diploma de la Escuela Particular Saint Mary’s de Notre Dame, Indiana. El 6 de enero de 1930, Chris recibió el hábito y se le dio el nombre de Hermana Michella Marie en honor a su padre, Michael, y a su madre, Mary. (¡De eso se cumplieron 80 años en enero pasado!) Ya siendo hermana, ella obtuvo su grado en educación de la universidad Dunbarton. También hizo trabajo de postgrado en la Universidad Boston en el campo de la historia.

La Hermana Michella dedicó más de 50 años a la enseñanza. Estuvo asignada a escuelas primarias y secundarias del Este y de Texas; ella estaba dispuesta a ir adonde fuera que la necesitaran. Al ser una gran mujer de comunidad, siempre estuvo interesada en los demás. Tuve el privilegio de vivir con ella a finales de los sesentas, principios de los setentas. Ella aportó una presencia serena y un balance a la comunidad durante esos años tumultuosos. Era amable, compasiva y receptiva con las hermanas jóvenes en la comunidad.

Las hermanas, amigas y amigos tienen recuerdos gratos de la Hermana Michella Marie. Una mujer serena y gentil de una profunda fe, que nunca dejaba pasar la oportunidad de escribir una amable nota de agradecimiento, de felicitación o de aliento, ¡y las entregaba siempre escritas en su preciosa letra Palmer! Ella amaba enseñar y amaba a sus estudiantes, muchas de ellas y ellos se mantuvieron en contacto con ella a través de los años. Disfrutaba muchísimo recibir cartas y llamadas telefónicas con novedades de sus colegas y de sus familias así como recibir la correspondencia de sus ex-estudiantes. La Hermana Michella Marie siempre estuvo interesada en cada persona que conocía, tratando a cada una de ellas como a una persona única en su tipo.

Muchas personas conocían su ritual diario en Saint Mary’s: ella bajaba a la biblioteca del convento cada mañana para leer el periódico matutino y mantenerse informada de los eventos actuales en la localidad y el mundo; luego se iba a la Capilla de Loreto y pasaba una hora de adoración antes de la Misa comunitaria de las 11 a.m.

A sus 97 años de edad, la Hermana Michella estaba muy involucrada con la vida. La Hermana Margie Lavonis comentó que: “Ella vivió la vida plenamente hasta su muerte” Se reía con facilidad y sabía apreciar una buena historia y una buena broma. Su sonrisa era contagiosa. Cerca de un mes atrás, comenzó a comunicar, en esa forma tan directa que tenía de ser, que comenzaba a sentirse cansada y que sentía que era el momento de prepararse para su encuentro con Dios. Hasta ese momento ella participó de las actividades y disfrutó de la compañía de las demás, interactuando con las miembros del personal y las hermanas que encontraba.

Tom MacNerney, amigo de su familia desde hace muchos años, compartió estos recuerdos: “Ella siempre fue una amorosa servidora de Dios. El papel de Nuestra Señora se ve reflejado en el ejemplo de cómo la Hermana Michella Marie ha manifestado siempre tales cualidades en su comportamiento pacífico, amoroso y generoso”. En su mensaje final sobre la Hermana Michella él escribió, “Podremos decir en los años por venir al reflexionar sobre su vida, que fue una persona que vivió en amorosa unión con el Dios de su corazón, y de esta manera se ha distinguido como una de las grandes mujeres de Santa Cruz”.

Una luz se ha extinguido de entre nosotras. Te agradecemos y extrañamos tu presencia con nosotras, Michella. Descansa en paz.

Escrito por la Hermana Mary Louise Full, CSC

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