En memoria cariñosa …
Hermana Marian Joseph, CSC
(Margaret Josephine Cain)
Nacimiento: 26 de noviembre de 1907
Profesión: 15 de agosto de 1931
Muerte: 6 de junio de 2009
La Hermana Marian Joseph, Margaret Josephine Cain, nació en Washington en 1907, D.C., de Joseph Patrick Cain y Ethel Roland Cain. Tuvo dos hermanas mayores, Marian y Ethel. Ethel luego se volvería la Hermana Maurice, CSC. Catherine, una hermana menor, murió poco después de nacer, y su madre quedó paralitica y fue hospitalizada en Washington. Su padre continuó viviendo y trabajando en Washington, pero las tres niñas fueron a vivir con las hermanas de su madre a Filadelfia.
Tan pronto como Margaret tuvo 5 años y podía matricularse en el jardín de niños, las niñas pasaron a ser estudiantes internas en la Academia de la Santa Cruz en Washington, donde su padre podía visitarlas con frecuencia. La Hermana Leonarda, quién tenía a su cargo a las niñas de primaria, se convirtió en una segunda madre para ella y fueron amigas cercanas por el resto de la vida de la Hermana Leonarda. En los veranos las niñas regresaban a la casa de sus tías en Filadelfia. Como estudiante de octavo grado Margaret tomó una prueba en la Parroquia Saint Dominic de Washington y obtuvo una beca de secundaria del Arzobispo Curley. Ella escogió usarla en la academia y, como sus hermanas, continuó en Santa Cruz hasta su graduación.
El padre de Margaret, miembro de los Caballeros de Colón, avivó su interés por la música y la llevó a shows de juglares, en boga en esos tiempos. Él también alentó el amor de sus hijas por la música llevándola a muchas comedias musicales.
Luego de graduarse, Margaret trabajó durante tres años como correctora para el periódico de la ciudad, el Washington Evening Star, antes de ingresar al noviciado. Cuando se dio cuenta que tenía una vocación fue la Hermana Leonarda quién la ayudó con el papeleo y reunió las cosas que necesitaba llevar consigo al noviciado. Su hermana, la Hermana Maurice, había ingresado tres años antes. Margaret, ahora Hermana Marian Joseph, realizo su profesión inicial en agosto de 1931.
La Hermana Marian Joseph se graduó de la Universidad Saint Mary’s con una especialidad en teoría musical. Los requerimientos de certificación para enseñar ciencias la llevaron a tomar cursos en la Universidad de Boston, Fordham, Canisius, Universidad Católica y Universidad Georgetown.
Su ministerio durante los primeros años fue de profesora de música, luego de profesora de aula y eventualmente de profesora de ciencias y computo. Además dirigía con frecuencia el coro escolar. Ella comenzó en la Escuela Nuestra Señora de Guadalupe de Austin, Texas, donde pasó nueve años en las misiones mexicanas enseñando a alumnas y alumnos de quinto y sexto grado, así como dando lecciones de piano y encargándose del coro. Pasó muchos años en las escuelas primarias del Este, en su especialidad de ciencias y música. Todas sus alumnas y alumnos la querían de verdad.
En 1992 la Hermana Marian Joseph se retiró al Pabellón Saint Angela de Kensington, Maryland, donde enseñó a muchas de las hermanas a usar la computadora. En el otoño de 1999, cuando Saint Angela tuvo que cerrar por reparaciones, se transfirió al Convento Lourdes en Saint Mary’s y luego de mudó al Convento Saint Mary’s, donde podía contar con la atención de salud que necesitaba. Aunque los cambios pueden ser difíciles, ella mostró su mejor lado durante todos estos cambios.
La celebración de su 100° aniversario fue un día memorable. La Hermana mantuvo a todos riendo y disfrutó cada minuto de él como sólo Marian Joseph podía hacer.
Entre sus memorables experiencias estuvieron los viajes a Europa con sus dos hermanas y amistades familiares. En uno de esos viajes navegaron por el Atlántico en el SS France, un enorme barco transatlántico. Fue un viaje de seis semanas visitando Italia, Francia y Alemania, los eventos más importantes de este viaje incluyeron la representación de la Pasión en Oberammergau y un encuentro con el Santo Padre. En otra época ella y la Hermana Maurice visitaron Irlanda, Inglaterra, Escocia y Gales, de nuevo como invitadas de Marian, su hermana. Ellas también viajaron a España y Portugal y pasaron algún tiempo en Fátima. Otro maravilloso recuerdo fue una visita privada a la Madre Teresa en el Congreso Eucarístico Internacional en Filadelfia. Éste fue uno de los momentos más resaltantes de su vida.
El legado de la Hermana Marian Joseph es su gran sentido del humor que siempre provocaba sonrisas y carcajadas. Ella nunca perdió ese don especial. El sábado, se deslizó serenamente a los brazos de Dios con una sonrisa por el Dios a quién amorosamente llamaba “su esposo, el dueño del mundo”.
Hermana Marian Joseph, descanse en paz y disfrute su recompensa por una vida tan bien vivida.
Escrito por la Hermana Thomas Anne Haugh, CSC