En memoria cariñosa …
Hermana Margaret O’Connell, CSC
(Hermana M. Placide)
Nacimiento: 22 de enero de 1913
Profesión: 15 de agosto de 1935
Muerte: 31 de marzo de 2010
La Hermana Margaret O’Connell, Margaret Anastasia O’Connell, nació en la Ciudad de Nueva York, hija de Jeremiah y Nora Murphy O’Connell, inmigrantes irlandeses. Aunque no sabemos mucho sobre los primeros años de la Hermana Margaret si sabemos que tenía dos hermanas. A ella le sobreviven sus sobrinas Lois Gallagher, Dorothy Wilke y Ann Holtzclaw, y su sobrino Daniel Aug, quienes tienen gratos recuerdos de las visitas de Margaret durante los veranos. Cuando les informaron de su muerte, incluso en medio de su tristeza y su dolor, honraron a la Hermana Margaret compartiendo algunos de sus recuerdos sobre su vida. Su sobrina nieta, Eileen, atribuye la remisión del cáncer de su hermana menor al Padre Moreau, la Hermana Margaret entrego la reliquia y novena de Moreau a la familia para que oraran por la recuperación de la niña. Hoy Caroline está casada y ya tiene hijos.
Al crecer Margaret se graduó de la Escuela Saint Thomas Aquinas en Nueva York. Durante la Gran Depresión y antes de ingresar a la comunidad, Margaret estuvo feliz de poder encontrar trabajo como operadora en la Compañía de Teléfonos de Nueva York. Ingresó a la congregación en 1933, se le dio el nombre de Hermana M. Placide y este 15 de agosto se cumple 75 años desde que hizo su profesión. Sus compañeras de grupo, las Hermanas Josepha, Martha Neeser y Clare Anne la recuerdan de sus días de noviciado como una persona amigable y cálida, con un buen sentido del humor, y como alguien que alegró sus vidas durante esa época. Otras personas recuerdan a la Hermana Margaret como una religiosa llena de fe, con una sonrisa afectuosa, una risa explosiva y una cálida presencia para con todas las personas que conocía. Su bondad se extendía a todas las personas pero se sobretodo para aquellos personajes traviesos a quienes calificaba de “¡pícaro!” (rascal)
La Hermana Margaret es recordada con cariño por otras hermanas del Este por el tiempo que pasó en la Universidad Dunbarton. Como la hermana a cargo de la cocina, la Hermana Margaret fue especialmente considerada con las hermanas jóvenes, preparándoles las “comidas adecuadas” servidas directamente a la “mesa de honor”. Durante 25 años los ministerios de la Hermana Margaret estuvieron en servicios complementarios dedicados a atender las necesidades de otras personas en la Escuela Privada Saint Mary’s en Alexandria, Virginia; la Escuela Particular Holy Cross, la Universidad Dunbarton y Saint Cecilia’s en Washington, D.C.; St. Catharine’s, Bexley, en Ohio; la Escuela Particular Holy Cross, en Brookline Massachusetts; y la Escuela Secundaria Holy Cross, en Riverside, New Jersey. Se recuerda muy bien su minuciosa atención cuando servía lso alimentos a los capellanes residentes y su exigencia al asegurarse de que todo estuviera correctamente dispuesto de acuerdos a los gustos personales de los capellanes. ¡Ningún sacerdote podría haber recibido un plato mejor presentado que los que servía la Hermana Margaret!
Durante más de 30 años la Hermana Margaret perseveró en sus estudios para obtener su grado de bachiller, tomando clases a tiempo parcial. En 1970 se graduó de la Universidad Dunbarton con un grado en educación primaria. La Hermana Joanne Becker recuerda a la Hermana Margaret instruyéndola como nueva profesora, ayudándola con planes de clases y periódicos murales, y asistiendo juntas a clases en Dunbarton. Por muchos años la Hermana Margaret estuvo asignada a la Misión del Santo Rosario en Nuevo México, ahí hacía trabajo de catequesis. Enseñó en los grados primarios de las escuelas Saint Patrick’s, Baltimore, y St. Bernard’s en Riverdale, Maryland; St. Peter’s y St. Thomas Apostle en Washington, D.C.; Blessed Sacrament en Alexandria, Virginia; y Saint Anthony’s en Lancaster, Pensilvania.
Mientras me recuperaba de una cirugía en Saint Bernard’s en 1990, fui beneficiada con la consideración y los cuidados de la Hermana Margaret. Siempre recordaré su bondad.
En 1996 la Hermana Margaret se retiró al Convento Saint Mary’s, donde podía acceder a los cuidados que necesitaba. Incapaz de hablar en los últimos años, ella comunicaba un sentido de a través de sus gestos y sus expresiones faciales.
Siendo una persona muy reservada la Hermana Margaret huía de los grandes escenarios, prefiriendo mantenerse tras bambalinas. Sin embargo aquellas personas que la conocieron descubrieron que ella estaba siempre presente para ellos. Su sonrisa cálida y contagiosa, el brillo en sus ojos fueron los de una religiosa dedicada que vivió fielmente su compromiso durante 75 años. Hoy celebramos la vida de leal dedicación y servicio de la Hermana Margaret.
Escrito por la Hermana Mary Louise Full, CSC