Hermana Margaret Lusby, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana Margaret Lusby, CSC

(Hermana Marie Eugenie) 
Nacimiento: 19 de diciembre de 1912  
Profesión: 2 de febrero de 1938  
Muerte: 5 de julio de 2010

Fue un privilegio estar con Margaret estos últimos días. Ella vivió hasta una buena edad. Tuvo muchos momentos maravillosos, pero el sufrimiento fue también parte de su vida. A lo largo de todo este tiempo se mantuvo gentil, cariñosa y atenta a los demás. Margaret era una persona muy reservada y por eso no hablaba de sus problemas o preocupaciones.

Una de las personas que la cuidaban en el quinto piso la describió como una dama sureña en toda la extensión de la palabra. Fiel a esta descripción ella se aseguraba de tener siempre el pelo peinado cada mañana y de que sus ropas estuvieran limpias y pulcras.

Margaret Lusby nació en Washington, D.C., de William y Clara (Boland) Lusby. Fue la primera de sus cuatro hijas: Margaret, Mary, Ruth y Eileen. Mary se casó con Hill Spates, quien era hermano de la Hermana M. Joan of Arc. Ruth y Eileen no se casaron. Sus tres hermanas ya fallecieron, pero la Hermana Margaret tiene varias sobrinas y sobrinos: Michael, Gerald, James, Mary Catherine Vansickle y Margaret Ann Bryce. Ellas y ellos se establecieron en Maryland y Virginia.

Durante su educación temprana en la Escuela Blessed Sacrament y en la Escuela Particular de la Santa Cruz en Washington, D.C., Margaret quedó impresionada con las hermanas que le enseñaron y la idea de una vocación religiosa pasaba a menudo a su mente. El 1 de julio de 1932 ingresó a la comunidad y el 6 de enero de 1936 fue recibida formalmente en el noviciado y se le dio el nombre de Hermana Marie Eugenie. Posteriormente recuperó su nombre bautismal.

Margaret obtuvo su grado de bachiller en la Universidad Dunbarton en 1948, un grado de máster en 1958 en la Universidad Católica de Washington, D.C., y un segundo grado de máster en 1966 en la Universidad Saint Mary’s de Notre Dame, Indiana. Ella era una experta en latín. Su experiencia docente duró 35 años, 11 de ellos en escuelas primarias y 24 en el nivel secundario, donde enseño latín y religión.

Ella tomó entonces la decisión de pasar al ministerio parroquial en St. John the Baptist de la Salle de Hyattsville, Maryland, donde sirvió durante 17 años. Su jornada incluía visitar ancianas y ancianos en sus hogares y llevarles la Comunión cuando se encontraban en el hospital o enfermas en casa.

En 1993 la Hermana Margaret se retiró del ministerio activo y comenzó a servir a las hermanas en Escuela Particular de Santa Cruz donde vivía.  Respondía el teléfono, atendía la puerta y preparaba el almuerzo todos los días para las hermanas.

Fue en el tiempo que pasó la Hermana Margaret en esta escuela particular que la conocí. A los 14 años de edad decidí que mi madre era el cuco y que necesitaba otra madre. Margaret respondió a esta situación escuchándome pacientemente durante horas. Y saben, yo podía hablar hasta con las hojas de un árbol.

La Hermana Margaret me apoyó durante 54 años a pesar de todas mis aventuras. Ella siempre parecía conocer el momento preciso para enviarme una carta. Si alguna vez estaba agitada, dudando o tratando de mantenerme a flote, una carta llegaba dos o tres días después. Era una mujer asombrosa.

Un día le dije que quería ser una “anciana sabia”. Ella me miró a los ojos y me dijo, “¡Comienza entonces ahora mismo!”

Como amiga y como mujer profundamente religiosa, la Hermana Margaret me dejó muchos legados, el más importante de ellos fue la necesidad de mantenerme fiel a la oración y de conocer la profundidad del amor de Dios por mí.

Ella pasó sus últimos años en esta misma actitud generosa. Se preocupaba por todas las personas, oraba con ellas y por ellas mientras visitaba a las hermanas en sus habitaciones. El personal la describió como alguien que tenía “gusto por la vida”, esto se manifestaba con cualquier dulce que le llevaran o en las cosas sencillas de la vida tales como la alegría de observar a los pájaros, ver los jardines, o disfrutar el calor de un perrito o un gatito en su regazo.

Margaret era también un ratón de biblioteca. Amaba leer una amplia variedad de temas, desde historia a biografías e incluso ocasionalmente a Danielle Steele.

Esta cariñosa mujer estaba abierta a todos. Incluso en sus últimos días, muchas hermanas y miembros del personal la visitaban, querían estar con ellas durante su jornada. Una de las personas que la cuidaban repetía esta oración con ella cada noche:

“Dios te bendiga, Nuestra Señora te cuide, San Miguel te proteja, y San José te lleve segura a tu hogar con Dios”.

Así que si desean contactarse con ella, ahí la pueden encontrar.

Escrito por la Hermana Paula Goettelmann, CSC

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