Hermana M. Lucia, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana M. Lucia, CSC

(Marie Shirley Hesen)
Nacimiento: 24 de diciembre de 1921
Profesión: 15 de agosto de 1943
Muerte: 16 de agosto de 2009

Nos reunimos hoy para celebrar la vida de la Hermana M. Lucia (Hesen). Ella nació con el nombre de Marie Shirley Douglas Hesen el 24 de diciembre de 1921 en Washington, D.C. de Douglas y Hattie (Dot) Weyant Hesen. Sus padres la llamaban Shirley Douglas. Cuando fue bautizada, el sacerdote dijo que necesitaba el nombre de una santa, y sus padres escogieron Marie. Ella era conocida como Shirley por su familia. Tuvo una hermana, Jean, tres años menor. Jean murió en 1991. Las cinco hijas e hijos de Jean permanecieron dedicados a su “Tiita Lu”, visitándola, llamándola por teléfono y enviándole e-mails con frecuencia. Tres de ellos, junto con la Hermana Viola Marie, estuvieron con ella al momento de su muerte temprano en la mañana del domingo.

Sus padres se separaron cuando estaba en primer grado. En esa época su madre y las niñas se mudaron a Nueva York para vivir con su familia materna. Shirley adoraba la escuela, y disfrutaba interpretar el papel de profesora.

Cuando tenía 8 años de edad, su madre murió de un tumor cerebral, y cuando tenía 12 su padre murió de diabetes. Luego de la muerte de sus padres, sus abuelos, que eran metodistas devotos, les dieron a las niñas un amoroso cuidado, con una disciplina estricta. Ellos se preocupaban por la educación religiosa de las niñas y las hicieron asistir a la Iglesia Cuáquera cercana. Ahí, a Shirley le encantaban las meditaciones silentes practicadas por los cuáqueros y era devota en su asistencia. Cada una de las niñas tenía una bicicleta, que era su medio de transporte a la escuela secundaria. Su abuelo murió mientras estaba en secundaria y su abuela se mudó a una residencia para adultos mayores. Ella dispuso que las niñas regresaran a Washington, D.C., para vivir con la Tía Helen, que era una católica muy devota.

Luego de su graduación en secundaria Shirley encontró trabajo rápidamente como secretaria en Call Carl Auto Repair y empezó a asistir con la Tía Helen a Misa y a devociones. Estaba fascinada con la familia de la Tía Helen, con sus primas y primos y su religión católica. Viendo el interés de Shirley, la Tía Helen le sugirió que se uniera a una clase informativa en Saint Mary’s donde el Padre Miltenberger (por coincidencia, sacerdote que había alentado muchas vocaciones de Santa Cruz a lo largo de los años) era pastor. Jean se unió a Shirley en las clases. Ellas estaban listas para realizar su profesión de fe para noche buena, día del cumpleaños de Shirley.

Shirley quería ingresar al convento lo antes posible, lo que ocasionó que Call Carl Auto Repair despidiera a su nueva secretaria. Ella encontró un trabajo similar en Tom’s Auto Shop y estaba considerando en qué orden entrar. Su tía tenía una amiga cuya hermana era hermana de Santa Cruz, la Hermana Elaine. La tía Helen y Shirley visitaron a la Hermana Elaine y la búsqueda terminó. La Hermana Elaine la ayudó con su preparación para el noviciado, y su tía la ayudó a comprar los artículos que necesitaba. Ingresó al noviciado el 29 de julio de 1940, recibió el hábito en 1941, hizo sus votos iniciales en 1943, y sus votos finales en 1946.

La Hermana Lucia recibió su grado de Dunbarton y enseñó en varias escuelas primarias durante 25 años, principalmente en los estados del Este.

La Herman sufrió un derrame cerebral debilitante en 1975. Tenía una parálisis severa, problemas para hablar y otras dificultades, que podrían haber dificultado su actividad y participación en comunidad. En 1976 la Hermana Lucia se transfirió a Saint Catherine-by-the-Sea en Ventura, California. Un intenso programa de rehabilitación, su compromiso con la comunidad, el amor por su familia, su sentido de la perfección y su profunda fe la mantuvieron en el ritmo normal de la vida. Empezó un nuevo ministerio realizando retiros privados. En 1999 vino a Saint Mary’s donde prosiguió su ministerio de oración.

Quisiera cerrar con algunos pensamientos de la Hermana Lucia:

“No sé cómo será el cielo, pero si sé que allí todas las reglas serán justas y habrá maravillosas sorpresas”
 
“Ser contemplativa es ser libre para amar, ser libre para amar es estar libre para morir – para dejar todas las cosas inconclusas e ir hacía Dios sin lamentar la interrupción”.

Lucia, que descanses en paz y disfrutes las sorpresas.

Escrito por la Hermana Joan Elizabeth Johnson, CSC

© 2011 Congregation of the Sisters of the Holy Cross. All rights reserved.