Hermana M. Kevin, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana M. Kevin, CSC

(Kathryn Virginia Jones) 
Nacimiento: 16 de octubre de 1919
Profesión: 15 de agosto de 1945
Muerte: 5 de septiembre de 2009

La Hermana Kevin (Kathryn Virginia Jones) nació el 16 de octubre de 1919 en Lawton, Oklahoma. Ella tuvo un hermano, Richard, y una hermana, Mary; eran una familia muy unida y cariñosa. Cuando apenas tenía 10 años su madre murió – éste fue su primer gran dolor. Perder a un padre es traumático, con toda certeza, pero para una pequeña niña de 10 años lo fue aun más. Años después, experimentó otra gran pena cuando a su padre se le declaró una enfermedad terminal. La Hermana Kevin se convirtió en su enfermera y cuidó de él con dedicación hasta su muerte en 1952.

En los años siguientes, la Hermana Kevin se volvió cada vez más cercana a su hermana, Mary, y por muchos años disfrutaron momentos felices y maravillosas vacaciones juntas. Cuando Mary se enfermó, la Hermana Kevin aceptó nuevamente el rol de enfermera y atendió a Mary hasta su muerte en 1985. Aquellas personas que conocieron bien a la Hermana Kevin dan testimonio de su profundo dolor por la muerte de su hermana.

Tal vez fueron las muertes de su madre, su padre y su hermana las que acercaron tanto a la Hermana Kevin a nuestra Madre Dolorosa. Ella tenía una gran devoción por la Santísima Madre bajo ese título ya que María también experimentó un intenso dolor y sufrimiento. La Hermana Kevin atesoraba una placa de la Madre Dolora, esta placa se la dio su querido amigo, el Monseñor Applegate, quien sirvió por años como capellán en el hospital Mount Carmel de Columbus, Ohio. Ella pasó los siguientes 26 años sirviendo en hospitales de Santa Cruz, primero como enfermera y luego como supervisora de sala de operaciones. También prestó servicios como superiora local en una serie de hospitales a los que fue asignada, y las hermanas la querían por la amable consideración y preocupación que tenía por ellas. Una de sus asignaciones la trajo a Saint Mary’s, donde prestó servicio como directora de enfermería por cuatro años.

Luego de la muerte de su hermana, la Hermana Kevin fue enviada al Centro Médico Saint John’s en Anderson, Indiana, como enfermera domiciliaria. Éste era el papel perfecto para esta amable mujer de voz suave y llevó este talento a sus visitas a los hogares de cada uno de sus pacientes, atendiendo sus necesidades con su forma calmada y solidaria de ser. Usando estas mismas habilidades se involucró en el ministerio a enfermos terminales y es entonces que se vuelve capellán en el centro de cáncer del hospital, donde brindó un cariñoso servicio a los pacientes y a las personas que los atendían. Iba por encima y más allá de sus deberes normales realizando actos generosos e inesperados tales como llevar a un paciente a la iglesia un domingo o llevar a otro a disfrutar de un helado. Esto sencillamente era parte de su generosa naturaleza, que se hacía evidente de muchas formas. Con frecuencia, los domingos, se levantaba temprano para ir a la tienda a comprar víveres para el comedor comunitario dominical. Otro de sus servicios extra era dar tutoría a estudiantes en la escuela pública local. Estas niñas y niños la llamaban, cariñosamente, “abuelita”, un calificativo que demostraba su naturaleza amable y cariñosa.

La Hermana Kevin tenía un gran deseo de seguir sirviendo tanto como pudiera, y esto se hizo evidente en su última asignación a Saint John’s en su papel como anfitriona para el Centro de Recursos Educativos sobre el Cáncer. Su amable comprensión se manifestó siempre, incluso mientras atendía a los pacientes y a las personas que cuidaban de ellos, sirviéndoles una taza de café con una adorable sonrisa, saludándolos con un animado “Hola, y ¿cómo estás? El lugar donde la hermana servía tiene ahora una biblioteca de recursos educativos para ayudar a los pacientes y a las personas que los atienden a aprender más acerca de la enfermedad y de su tratamiento. En 2003 este pequeño centro de recursos educativos fue bautizado oficialmente como Kevin’s Korner (escrito con “K”)  en honor a la años de dedicado trabajo de la Hermana Kevin ahí.

En sus años en el hospital, la Hermana Kevin siempre tuvo una actitud positiva. Siempre compartía los sucesos de su día en la cena con la comunidad, mencionando tal vez algún percance o dificultad que tuvo, pero siempre terminaba la descripción con algún comentario positivo, tal como, “Pero ella era una persona muy amable”.

Cuando llegó el momento en 2002, a la hermana Kevin se le hizo muy difícil dejar Anderson para venir a Saint Mary’s. De la misma forma que tenía vínculos cercanos con los miembros de su familia, también era muy cercana a sus muchas amigas de la comunidad,  y a sus compañeras y compañeros de trabajo en el hospital. Sus palabras de despedida a la Hermana Carmencita, una de esas amigas de la comunidad, fueron, “Carm, tú has sido una verdadera hermana para mí” – y así fue la Hermana Kevin—una verdadera hermana para muchas de nosotras en Santa Cruz.

Nos regocijamos con ella ahora que se reunido en Dios con sus dos familias.

Escrito por la Hermana Michaeleen Frieders, CSC

© 2011 Congregation of the Sisters of the Holy Cross. All rights reserved.