Hermana M. Irene, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana M. Irene, CSC

(Eva Eleanor Kleinhanz)
Nacimiento: 26 de junio de 1922
Profesión: 2 de febrero de 1942
Muerte: 4 de marzo de 2009

La Hermana Irene, Eva Eleanor Kleinhanz, nació en Los Angeles, California, el 26 de junio de 1922, de Theodore Kleinhanz y Mary Roe Kleinhanz. Recibió su educación en la escuela primaria Saint Columbkill’s y la Escuela Secundaria Conaty, ambas en Los Angeles. Ingresó a Santa Cruz en 1939 luego de su graduación en secundaria, recibió el hábito en 1940, hizo su profesión final en 1942 y su profesión final en 1945.

Irene recibió una beca para completar sus estudios en Ciencias en la Universidad Creighton. Ella compitió nacionalmente por esta beca y fue una de las 241 personas en el país que la recibió. Un logro del que estaba especialmente orgullosa.

La Hermana Irene pasó muchos años enseñando en las escuelas primarias y secundarias del Oeste. Fue una profesora y consejera de ciencias muy querida. Irene fue la primera directora de la Escuela Secundaria Central Catholic en Modesto, California, y estuvo a la altura de este desafío. La fundación de la escuela creó una Sociedad Sister Irene para honrar  a todas las personas que haya realizado contribuciones mayores a $5,000. Esto fue un gran éxito.

Irene pasó 12 años cuidando a su madre y luego que su madre muriera empleó sus habilidades y talentos en el campo de la consejería. Este ministerio la condujo a una mayor comprensión de las necesidades de los pobres. Hizo trabajo de extensión hacia los pobres en el área de Pacoima, California. Irene trabajó con personas que acudían al M.E.N.D (Meet Each Need with Dignity) [Atiende Cada Necesidad con Dignidad] buscando ayuda. Puso en este ministerio cada fibra de su ser y captó el apoyo de todas las personas que pudo. Las personas a su alrededor sabían que MEND se había convertido en su pasión y su alegría.

Ella amaba leer y creo que leyó todos los libros en nuestra biblioteca y muchos de los libros de la Sociedad para los Invidentes. Había perdido la vista casi por completo pero hizo el mejor uso posible de su excelente oído.

Uno de sus dones especiales fue no permitir que sus problemas físicos le impidieran ayudar al prójimo. Su sentido del humor la ayudó y trajo alegría a la vida de aquellas personas que la rodeaban. Su mordaz sentido del humor fue la delicia de todos.

Más allá de su don para reír y su agudo sentido del humor había una mujer de profunda fe. Le encantaba la liturgia dominical de las 9:45 a.m., en especial la música. Cuando le era posible acudía a la liturgia diaria y la solíamos encontrar en su lugar favorito cerca al pilar. El rosario siempre estaba en sus manos y el Padre nuestro era su oración favorita, creo que ella vivió a plenitud esta oración.

Una parte importante de nuestras vidas es el documento manuscrito de los votos que cada una de nosotras completa en el momento de su profesión final. El de la Hermana Irene está en su ataúd.

Temprano en la mañana del miércoles, la Hermana Irene tomó la mano de Dios y – estoy segura que con una sonrisa – entró al cielo para saludar a su querida amiga, la Hermana Stephen.

Irene, que descanses en paz, libre de sufrimiento y disfrutes del maravilloso lugar que Dios ha preparado para ti.

Escrito por la Hermana Thomas Anne Haugh, CSC

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