Hermana M. Claudette, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana M. Claudette, CSC

(Margaret Mary Metcalf)
Nacimiento: 22 de abril de 1927
Profesión: 2 de febrero de 1948
Muerte: 3 de septiembre de 2009

Hoy conmemoramos el nacimiento de María, madre de Jesús y madre nuestra. La Hermana Claudette era devota de María tal como muchas de nosotras. Empecemos orando juntas el “Memorare”, la oración favorita de Claudette.

El libro de Tobías en el Capítulo 13 dice, “Consideren lo que Dios ha hecho por ustedes”. La Hermana Claudette, Margaret Mary Metcalf, quería que supiesen lo que Dios ha hecho por ella. Pero permítanme decirles cómo es que yo termino siendo la que cuenta la historia.

El 2 de enero del año 2000, la Hermana Mary Ellen O’Brien nos dejó para entrar en la vida eterna. Una sucesión de 30 hermanas la siguieron en la muerte ese año. En sus mementos escuchamos todas las maravillosas cosas que hicieron por Dios y por el pueblo de Dios.

En ese momento, pensé, “¡Ellas deben haber tenido padres maravillosos! Cuando muera quisiera que se conozca a los maravillosos padres que tuve”. No le mencioné esto a nadie, pero cerca de dos semanas después, temprano una mañana mientras me sentaba a esperar la Misa, la Hermana Claudette vino hacia mí en su silla motorizada y me dijo sin rodeos, “¿Cuando muera harás mi memento? Dije, “Sí, pero ¿Por qué me lo pides a mí?” Ella respondió, “Creo que tú dirías algo amable acerca de mis padres”.

Poco tiempo después, el Padre Bob Pelton, hablando sobre Deuteronomio 6 dijo, “debemos honrar a nuestros padres incluso después de sus muertes”. Desde entonces he mencionado todo esto a muchas de ustedes y todas concuerdan en que quieren que sus padres, o quien sea que las haya criado, reciban tributo.

El Salmo 149 dice, “el Señor se siente bien con su pueblo”. La Hermana Claudette y sus hermanas, Pat, Marie y Loretta, eran hijas de los años de la Gran Depresión. Ellas pudieron apreciar la amabilidad de sus padres para con los hombres que tocaban a su puerta buscando comida. La Hermana Claudette recordaba una mañana de navidad en que ella y sus hermanas vieron a un hombre con largos cabellos blancos y barba sentado en la mesa, desayunando con sus padres. Ellas pensaron que era Santa Claus, cansado y hambriento luego de sus entregas nocturnas a las niñas y niños buenos de todo el mundo. El señor y la señora Metcalf, como tantos de nuestros padres, se preguntaban por qué tantas personas necesitadas iban a pedir comida a su casa. Ellas supieron luego que había un “código de vagabundos” en su cerca trasera que decía “Obtendrán una buena comida aquí”. La Hermana Claudette hablaba con cariño de sus padres y de sus costumbres amables y generosas.

Ellos criaron a sus cuatro hijas en Elkhart, Indiana, y las enviaron a la escuela St. Vincent’s, que estaba regentada por las Hermanas de la Santa Cruz. La Hermana Claudette (entonces Margaret Mary) asistió a la Escuela Particular St. Mary’s del noveno al décimo grado. Ella y las otras internas vivían en el campus en Bertrand Hall. Su educación secundaria la completó en la Escuela Particular St. Angela en Morris, Illinois.

Durante ese tiempo aumentó en ella la convicción de que Dios la estaba llamando a la vida religiosa en Santa Cruz. Ingresó al noviciado el verano siguiente a su graduación de secundaria. La Hermana Devota la ayudo con sus preparativos.

La Hermana Claudette estuvo agradecida por su vocación y por la educación que recibió, educación que la preparó para 26 años de exitosa docencia en las escuelas primarias del Medio Oeste. Obtuvo su grado de bachiller en la Universidad Saint Mary’s y su grado de máster en la Universidad Indiana. Ella combinaba sus dones y la maravillosa educación que le proporcionó la comunidad para brindar a sus estudiantes una emocionante y enriquecedora experiencia de aprendizaje. Esto, juntos a su gentil sentido del humor, la hicieron muy querida por sus estudiantes y sus colegas docentes.

En 1974, sabiendo que era momento de ingresar en un nuevo ministerio, la Hermana Claudette se matriculó en clases para prepararse como terapeuta ocupacional. Ella empleó estas habilidades aquí en el Convento Saint Mary’s por casi nueve años. Las hermanas que ayudó y los empleados la querían muchísimo. Luego de esto, la hermana pasó cinco años de ministerio parroquial en la Parroquia Holy Redeemer en Burton, Michigan. Ella entonces se retiró a Nuestra Señora de Santa Cruz y luego de cinco años vino a Saint Mary’s, donde participó del ministerio de oración.

Muchos de ustedes me dieron notas y mensajes acerca de la Hermana Claudette y muchísimo más se podría decir sobre su jornada de vida y sobre cada ministerio pero ella no quería esto. Lo que ella quería era que su padre cartero y su madre ama de casa recibieran un reconocimiento apropiado.

Tal vez conozcan la máxima, “Conocerte es quererte” ¿Acaso ésta se habrá derivado del primer verso de Salmos 139, “OH Señor, tú me examinas y conoces…”? En lenguaje bíblico antiguo aprendemos que el verbo “conocer” puede emplearse como “amar”. Podemos leer entonces, “OH Señor tú me examinas y conoces… Tú me amas tal como soy”.

La Hermana Claudette creía en esto ¡Demos gracias!

Written by Hermana Mary Ann Lamping, CSC

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