Hermana M. Campion, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana M. Campion, CSC

(Ursula Anne Kuhn)
Nacimiento: 1 de abril de 1919
Profesión: 2 de febrero de 1948
Muerte: 11 de enero de 2010

Las palabras de San Pedro que acabamos de escuchar – “Como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios, préstense servicio mutuo con cualquier don que hayan recibido” – describe acertadamente el compromiso de vida de la Hermana Mary Campion, Ursula Anne Kuhn. No es sorprendente que ella pidiera se interprete el Himno a la Alegría en su servicio funerario; la composición de Beethoven honra sus raíces alemanas. Con la claridad de expresión que caracterizaba a la Hermana Campion, su primera petición fue: “Nada de música irlandesa. “Soy bastante estadounidense – ¡con raíces Alemanas! Y por favor Canten el Himno de Batalla de la República en el cementerio”.

Ursula y Rose Mary fueron hijas de Charles Albert Kuhn y Clara Magdalen Yeager Kuhn de  Schenectady, Nueva York. Ahí Ursula asistió a la Escuela Particular St. Joseph’s durante sus años de educación primaria y secundaria. En 1940 se graduó de la Universidad de St. Rose en Albany con especialización en inglés e historia. Estas dos áreas de estudio fueron, realmente, las delicias de toda la vida para Ursula.

Su tía, la Hermana Mary Hildegarde Yeager, CSC, fue una gran influencia en su vida y un vínculo conector para Ursula con la Congregación de Santa Cruz. Otro vínculo conector fue el hecho de enseñar junto con las Hermanas de la Santa Cruz en la Escuela Privada St. Cecilia’s de Washington, D.C., antes de ingresar.

En 1945 Ursula fue una de las 24 candidatas que llegaron a ser conocidas como el “Grupo Ave Maris Stella”, llamado así porque oraban por el viaje seguro de la Madre Rose Elizabeth en su visita a Asia. En febrero de 1946 Ursula recibió el nombre de Hermana Mary Campion, un nombre bastante apropiado dado su amor por Edmund Campion y por el inglés y la historia.

Una anécdota interesante sobre Campion en sus días de noviciado es como sigue: Mientras esperaba para ver a la Madre Franciana para dirección espiritual, ella manifestó a su compañera en la cola, “¡Mi problema es que no tengo problemas!” Esto de hecho demostraba una gran madurez que le permitía poner las cosas en perspectiva. Dado que la Hermana Campion ya tenía su título universitario, daba clases en la Escuela Primaria Particular Saint Mary’s, que estaba en el campus en aquella época. También enseñaba a las novicias un curso sobre el Libro de Sabiduría. La Hermana Campion era a menudo la lectora en el refectorio; cada palabra se trasmitía con claridad, ¡incluyendo todas las notas a pie de página! También son bien recordadas las lecturas corales de la Hermana Campion. Ella empleaba a menudo el tema del Padre Moreau.

Durante los años siguientes la Hermana Campion demostró sus habilidades como docente, consejera del anuario, y directora de producciones escolares. Las y los estudiantes en Virginia, Pensilvania y Nueva York  se beneficiaron con sus dones. A pesar de tener una agenda recargada, obtuvo un grado de máster en historia de la Catholic University of America de Washington, D.C., y posteriormente un doctorado en historia en la misma institución. Sus dotes académicos fueron compartidos en la Universidad Cardinal Cushing de Brookline, Massachusetts, y en la Universidad Dunbarton de Washington, D.C.

En 1976 la vida de la Hermana Campion dio un giro significativo al recibir una subvención de los Archivos Nacionales para microfilmar la historia de los primeros 100 años de la congregación. Esta investigación fue realizada durante un período de dos años en la Universidad Saint Mary’s, Notre Dame. El aporte derivado de este proyecto combinado con sus habilidades históricas hizo de ella una miembro valiosa del Comité de Constitución de la congregación en 1978. Al año siguiente la Hermana Campion se convirtió en archivista general e historiadora de la congregación, un puesto en el que sirvió hasta 1993 cuando derivó las responsabilidades a su sucesora. Ella siguió trabajando en el departamento y estaba disponible para todas las personas que quisieran informarse o identificar recursos. Durante esos años ella fue una parte importante del programa de orientación para todas las nuevas empleadas y empleados; sesión tras sesión su presentación se identificaría como lo mejor de la orientación. Su interés por las empleadas y empleados y su buena disposición de hablar con ellas y ellos eran cualidades muy apreciadas. A lo largo de los años la Hermana Campion dio muchas clases de historia de la comunidad a candidatas y novicias.

Sin dudas, uno de los mayores dones de la Hermana Campion para todas nosotras era su dedicación a la Asociación de la Historia de Santa Cruz; ella y el Padre Jim Connolly deben ser reconocidos por el vigor continuo de este grupo. La Hermana Campion hizo 13 presentaciones en las reuniones anuales. Ellos y otras personas dedicadas a la historia se dedicaron a asegurar que esta conferencia “seguirá nutriendo y buscando promover y estimular el estudio histórico y la investigación de aquellas comunidades que trazan sus orígenes hasta el Rev. Basilio Moreau”.

La idea de la Hermana Campion de buena administración implicaba muchas cosas, ¡y por cierto todas las cosas incluían buena comida y bebida! Ella no era tan feliz como cuando disfrutaba el maravilloso don del gusto. El rango era amplio; la ocasión podía ser una comida festiva de la comunidad, un banquete especial o un simple encuentro de amigas. Podía ser un pan de arándanos, bebidas frías o algo más fuerte. Su gusto por la mermelada de grosella era legendario y la repartía con alegría a muchas amistades y personas benefactoras. ¿Conoce a alguien en South Bend que pueda conseguir mermelada de grosella? Era un desafío para sus superioras. Además de su gusto refinado, el púrpura era su color favorito, y no se limitaba a la ropa, colchas y cortinas.

La influencia de Campion extendida a su familia, comenzó pronto. Ella le dio a su hermana, Rose Mary, el sobrenombre de “Rosie” a pesar de las objeciones de su madre – y este sobrenombre perduró durante 66 años debido a que a su cuñado le gustaba y también lo usa. En 1976 a su sobrina le encantó venir a Saint Mary’s al mismo tiempo que su tía Ursula regresaba aquí, y descubrir en Saint Mary’s un lugar incluso más acogedor debido a todas las personas que conocían y tenían cariño por la Hermana Campion y que tomaron a Kathy bajo su tutela, tanto en el convento como en la universidad.

El duradero impacto de la Tía Ursula sobre su sobrina Mary Anne comenzó con la transmisión de su amor por todo lo púrpura – lo que le valió el sobrenombre de “Purplie” [“Purpurita”] – así como su amor por la historia y la política, por una buena taza de café y por inspirarla en la elección de “Ursula” como su nombre de confirmación. Su sobrino Michael la recuerda con cariño como una estudiante de toda la vida y una presencia intelectual, y disfrutó las diversas y enriquecedoras conversaciones que ella siempre estaba dispuesta a tener.

Concluyamos con las propias palabras de la Hermana Campion: “Siempre he amado la historia. Es uno de los mayores tesoros de mi vida. Ha evitado que me preocupara demasiado por el mundo actual. Las cosas han sido malas antes, y a partir de ellas Dios siempre ha conseguido sacar algo bueno – incluso si Satán trata de hacer lo mejor que puede para impedirlo (Ver el Paraíso Perdido de Milton). La Historia es una gran forma de ver la Providencia de Dios – en todo, incluyendo mi vida personal.

Escrito por la Hermana Patricia Ann Thompson, CSC

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