Hermana Barbara Korem, CSC 

En memoria cariñosa …

Hermana Barbara Korem, CSC

(Hermana M. Emil)
Nacimiento: 29 de diciembre de 1941
Profesión: 15 de agosto de 1963
Muerte: 23 de mayo de 2010

Nos reunimos para llorar la muerte y celebrar la vida de nuestra Hermana Barbara Korem. Nos parece que ella partió demasiado pronto, todavía llena de energía y de sueños por cumplir. Encuentro consuelo en una oración de Edward Hays: “Ilumíname para ver que en la bóveda de mis recuerdos descansa la hierba sanadora que hace el dolor menos letal”. Abriré la bóveda de mis recuerdos y de aquellos recuerdos compartidos durante estas semanas que mantuvimos vigilia con Barbara. Las aliento a hacer lo mismo.

Barbara Jean Korem ingresó a Santa Cruz en 1960 proveniente de Hammond, Indiana. Muchas de las que ingresamos con Barbara estamos aquí hoy. Como candidatas, todas estábamos preocupadas por el nombre religioso que se nos daría. La Madre Regina tenía una amiga especial, la Hermana Emil, quién era una Hermana del Inmaculado Corazón de María y prominente en el Movimiento de Formación de las Hermanas. La Madre Regina anhelaba que una de nosotras tuviera su nombre. La mayoría de nosotras se estremecía con solo pensarlo, pero luego descubrimos que el nombre del padre de Barbara era Emil y que ella probablemente recibiría ese nombre – y efectivamente así fue. La mayor parte de nuestros recuerdos de la nueva Hermana Emil durante la formación se centraba en torno a sus famosas imitaciones de cantos de pájaros, a su danza del pollo y a la canción de “Chew chew chewimg gum” [“Masca Masca Chicle”] con lo que nos entretenía. ¡Quién se iba a imaginar que llegaría a conseguir tanto!

Barbara se graduó de la Escuela de Enfermería Holy Cross en South Bend, Indiana, en 1967. Luego de servir en muchos de nuestros hospitales y de recibir su grado de bachiller en enfermería, Barbara se mudó a Raymondville, Texas, en 1973 y abrió el primer centro de salud de terapia domiciliaria en Rio Grande Valley – la Valley Home Health Agency. Durante sus años en Raymondville, Barbara recibió su grado de máster en administración de atención de la salud y se gradúo en la primera promoción que recibió un grado de máster en el programa de enfermería de la Universidad Estatal Corpus Christi. Todos estos estudios los realizó a la par de su trabajo en la clínica. Barbara también estaba acreditada por la Asociación Estadounidense de Enfermeras como Enfermera familiar de práctica clínica.

Mientras estuvo en Raymondville, los ojos de Barbara estuvieron fijos con atención al otro lado de la frontera, en la tremenda necesidad de servicios de salud que había ahí. Ella organizó equipos médicos para brindar atención de salud una vez al mes en el México rural. Barbara sintió la profunda llamada de llevar sus habilidades de enfermería a tiempo completo a las personas pobres y desatendidas en México. Tuvo que superar muchos desafíos. Si una superiora decía que no, Barbara esperaba. ¡Incluso su hermana, Lois, admite la existencia de un gen familiar para la tenacidad!

Barbara finalmente recibió permiso, y en 1987 se convirtió en la primera hermana de Santa Cruz en realizar ministerio en México. Barbara vivió en Matamoros y estableció Misión de Sanidad. Su primer centro de salud de extensión social estuvo en el pueblito de Cinco de Mayo. Además de su ministerio como enfermera, Barbara brindaba un apoyo muy necesario a la educación religiosa escribiendo planes de clase y entrenando catequistas para Cinco de Mayo y para dos pueblos vecinos.  Durante un tiempo, Barbara también brindó educación y atención de salud a 46 niñas y niños y al personal de un orfanato en Matamoros. Barbara obtuvo financiamiento para construir la Capilla de Santa Cruz en Cinco de Mayo, que tiene una ventana de vidrio coloreada creada por una amiga suya, la Hermana Alma Mary (Anderson). Su sobrino, Larry, donó la fuente bautismal y su hermana, Lois, el bello crucifijo que Barbara escogió como el “más adecuado” para la capilla. Lois también pulió los bancos de la capilla. ¡No había electricidad así que fue un trabajo impresionante!

Lois, quien fue no sólo una hermana muy unida a Barbara sino también su asociada en ministerio, iba a México dos o tres veces al año para participar del ministerio de Barbara. ¡Lois tiene algunas buenas historias de lo “tirana” que podía ser Barbara! Las hermanas en Raymondville, Texas, podrían concordar también con esta descripción, aun cuando la querían muchísimo. Al estar justo en la frontera, las Hermanas Agnes Solari y Theresa Jane Bellner apoyaron el ministerio de Barbara durante años clasificando donaciones, empacando cajas de medicamentos de muestra que llegaban y realizando otras tareas según se asignaban. La hermana Maureen Cahill también trabajó con Barbara y a menudo pasaba tiempo con ella en México. Desde el inicio, la Hermana Francis Rose (Ruppert) creyó en la misión de Barbara y su fideicomiso familiar, al igual que el fondo del Ministerio CSC para con los Pobres, le proporcionaron muchas subvenciones. Barbara estableció una dedicada red de personas laicas voluntarias – algunas de ellas venían cada año y se quedaban durante meses.

Barbara reconocía constantemente que el alcance de su trabajo de extensión para con los pobres era posible debido a la generosidad y apoyo de su familia, de muchas organizaciones, instituciones, parroquias, amigas y amigos que aportaban fondos, suministros médicos, ropa y personas voluntarias. Janet Harrod de Birmingham, Alabama, está hoy con nosotras, y representa simbólicamente a tantas otras personas que desearían muchísimo estar aquí presentes. Además del centro de salud y la iglesia en Cinco de Mayo, se abrió un centro de salud en Mario Souza que brindaba los mismos servicios. Este centro de salud estaba a casi hora y media de Matamoros donde Barbara vivía. Barbara se quedaba hasta que todos los pacientes fueran atendidos, es decir hasta bien entrada la noche. ¡Siempre supe que si quería comunicarme con Barbara debía esperar hasta al menos las 10:30 o las 11 p.m.!

Creo que muchas de nosotras, a menos que hayamos visitado a Barbara, no teníamos consciencia del alcance de su ministerio y de las condiciones extremas bajo las que era capaz de brindar sus servicios de salud. Barbara era extremadamente creativa al improvisar tanto el espacio que tenía como la administración de los servicios. Al final las de las tardes y por las noches, cuando incluso la luz de los faroles no era suficiente, ¡Barbara empleaba una lámpara de cuello de ganso a la que adicionaba una linterna allí donde normalmente va el foco y con ella hacía exámenes pélvicos! Su almacén de suministros y medicamentos era meticuloso y compacto. Los pobladores construyeron mesas de examen conforme a sus especificaciones. Ella involucró a las personas de la localidad tanto era posible para que se sintieran orgullosos y propietarios de los centros de salud.

Las personas que como Barbara son arriesgadas, visionarias y persistentes en la búsqueda de su pasión, se ven muchas veces en los márgenes, viviendo al filo de la navaja. La compresión y el reconocimiento llegan lentamente pero llegan en su debido momento. El Capítulo General de 1994 pidió que cada área aportara una experiencia intercultural para nuestras hermanas. El Área III, que se extendía a través de los estados del sur e incluía México, decidió tener una mini inmersión y una asamblea en México. Barbara coordinó la logística, y nuestras hermanas que hacen ministerio en Guadalupe, México, se reunieron para planificar las sesiones educativas sobre cultura y los ministerios de nuestras hermanas en México. Viajamos por bus desde el sur de Texas hasta Victoria, México, para nuestra asamblea. En el camino visitamos los ministerios de Barbara. El bus recorrió los desgastados caminos de tierra llenos de baches hasta Cinco de Mayo y los otros dos pueblitos. Los lugareños salían de sus humildes viviendas a lo largo del camino para saludarnos. Estaban muy contentos de que las hermanas de la Hermana Barbarita vinieran a visitarlos. Nosotras presenciamos de primera mano lo que Barb había creado de la nada y el impacto que su presencia tuvo en estas bellas personas. La mayoría de nosotras no conocía la obra de arte de la Hermana Alma Mary que adornaba la Capilla de Santa Cruz. Cree que este evento ocasionó un cambio en nuestra comprensión y percepción del ministerio de Barbara. Ella estaba viviendo la misión de Jesús y la misión de la congregación. Debido a que Barbara estaba ahí, Santa Cruz estaba ahí. Partimos de estos lugares con una sensación de orgullo porque nuestra misión estaba viva y prosperando.

Barbara fue pionera de nuestro ministerio de la CSC en México. Nuestra segunda misión comenzó 15 años atrás en Guadalupe, cerca a Monterey, México. Entre nuestras cuatro hermanas actualmente en servicio hay dos hermanas naturales de México. Tenemos hoy entre nosotras a dos candidatas de México que comenzarán su noviciado esta semana. Albergamos la gran esperanza de que nuestra presencia en México siga creciendo.

Otro evento providencial fue la disposición de la Hermana Eleanor Snyder para discernir unirse con Barbara en México. Su respuesta afirmativa llevó mucho apoyo a Barbara y le dio a Eleanor la oportunidad de servir una vez más a las personas más pobres de entre las personas pobres. Las dos se volvieron verdaderas compañeras en la jornada. Poco sabía Ellie acerca de cómo se desarrollaría esta jornada. Ella reconoció al llegar que otro sueño estaba moviéndose en el interior de Barbara, el sueño de servir en una nueva área de México luego de 25 años en Matamoros. Juntas ellas investigaron exhaustivamente sobre nuevas ubicaciones y necesidades. Barbara había terminado recientemente un grado de máster en enfermedades tropicales en la Universidad Tulane. Ellas se vieron atraídas por ubicaciones costeras al sur de México donde Barbara pudiera usar estas habilidades. Un año atrás en este mismo mes ellas se embarcaron en otra aventura hacía Frontera, México, en el estado de Tabasco. Nuevamente Lois y la sobrina nieta de Barb, Maggie, acudieron para apoyarlas y las ayudaron a mudarse. Luego de dos meses Barbara estableció dos centros de salud para servir a las personas que viven a las orillas del rio en un área remota cerca a Frontera. Viajaban en un bote a remos — con suministros y todo.

Visitar a Barbara era una prueba de resistencia. Ir a su ritmo era una verdadera hazaña. Las largas distancias planteaban un verdadero desafío de transporte para ir desde un centro de salud al otro a través de estrechos caminos de tierra. La hermana Mary Ellen Vaughan visitó a Barbara y a Ellie luego que se mudaron a Frontera y experimentó cruzar el río en un atiborrado bote a remos, sin chaleco salvavidas, para llegar hasta los centros de salud. Barb y Ellie tenían una gran visión para sus ministerios en Frontera y alrededores. Se habían realizado planes para construir un centro de salud y establecer su vivienda en Frontera.

Desafortunadamente es ahí donde el sueño terminó. Barbara fue a la casa de su hermana en Greensboro, Carolina del Norte, para sus vaciones durante el otoño pasado. Ahí fue que se diagnosticó el cáncer de Barbara y comenzó el tratamiento. Lois y su familia fueron una presencia amorosa y sostén para Barbara durante este tiempo difícil. Cuando la Hermana Mary Margaret Weber y yo visitamos a Barbara y a Lois, Barbara estaba emocionada de poder mostrar las fotos de sus nuevos centros de salud en Tabasco. Ella deseaba recobrarse para poder retornar con su gente. Pero eso no ocurriría. Ellie cerró los centros de salud, se mudó a Frontera y eventualmente acompañó a Barbara a Saint Mary’s.

Ellie ha sido una presencia y un apoyo especial para Barbara durante estos tres últimos años y siguió acompañando a Barbara en su último viaje. Larry, sobrino de Barbara, llevó en auto a Lois y a su hermana, Janet para que estuvieran con Barbara en sus últimos días. Rodeada del amor de su familia y de su familia de Santa Cruz, Barbara entró pacíficamente en coma. En la fiesta de Pentecostés, las Hermanas Eleanor Snyder y Maureen Rooney estuvieron junto a su cama cuando el Padre Ron Trippe, CSC, ungió a Barbara. Me gusta pensar que ella vio la Luz que la llamaba y recibió al Espíritu Santo mientras ella la acompañaba hasta los brazos de su amante Dios.

Barbara, pequeña pero fuerte, se dedicaba serenamente a hacer grandes cosas en la vivencia de su pasión por llevar la atención de salud y la educación religiosa a las personas pobres en México. Ella se beneficio de los dones y la rica cultura de estas personas. Barbara ha dejado huella. Ha entrenado a muchas personas en los pueblitos para asistir en sus ministerios y para brindar educación sobre vida saludable. Estas personas están empoderadas ahora para hacer mejores sus vidas. Su legado continúa.

Otra oración de Edward Hays puede ponerse en los labios de Barbara para decirnos a nosotras y a las muchas personas a las que tocó con su vida: “Dejo mis pensamientos, mi risa, mis sueños a ustedes, a quienes he atesorado más que al oro y las piedras preciosas. Le doy lo que ningún ladrón puede robar, los recuerdos de nuestro tiempo juntas: los tiernos momentos llenos de amor, los éxitos que compartimos, los tiempos difíciles que nos unieron más y los caminos que hemos recorrido hombro a hombro”.

Escrito por la Hermana Judith Hallock, CSC

 

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