Beato Basilio Antonio Moreau
Fundador de los Hermanos, Sacerdotes y de las Hermanas de Santa Cruz
La familia de Santa Cruz, hermanas, hermanos y sacerdotes, celebró con gratitud y orgullo la proclamación por el Papa Benedicto XVI de la Beatificación del Padre Moreau. Dicha celebración se llevó a cabo el 15 de septiembre de 2007 en Le Mans, Francia.
Basilio Antonio Moreau (1799 — 1873)
El inicio
Basilio Moreau nació el 11 de febrero de 1799 en Laigné-en-Belin, pequeño pueblo de la Sarthe situado a pocos kilómetros al sur de Le Mans. Fue el noveno de una familia de catorce hijos, tres de los cuales murieron siendo niños. Sus padres, Luis Moreau y Luisa Pioger, eran agricultores. Su padre también fue comerciante de vino.
El cura de Laigné discernió muy pronto en el joven Basilio los signos de una vocación y alentó a sus padres para que le permitieran realizar los estudios que lo llevaron al sacerdocio. En 1814, Basilio entra pues en el colegio de Château-Gontier y, en 1817, entra al Seminario de Le Mans. El 12 de agosto de 1821, con 22 años es ordenado sacerdote. El obispo de Le Mans le envía a continuación a París, a los Sulpicianos para perfeccionar su formación en Teología y para que se impregne de su espiritualidad. Al volver a Le Mans, en 1823, le nombran profesor del Seminario: durante trece años daría clases de filosofía, dogma y Escritura Santa sucesivamente.
La fundación de Santa Cruz
Sin dejar de cumplir con su tarea de formador, el joven sacerdote, con su carácter emprendedor y activo, intenta responder también a las diferentes necesidades pastorales. En 1835, organiza un grupo de sacerdotes auxiliares para predicar misiones y retiros en las parroquias. Ese mismo año, su obispo le pide que asuma la dirección de un instituto de hermanos profesores, los Hermanos de San José, instituto fundado por el cura de Ruillé-sur-Loir, Santiago Francisco Dujarié en 1820. Con el fin de garantizar una colaboración permanente entre los dos grupos, en 1837, Basilio Moreau los une en una sola comunidad y les encomienda la misión de educar a los jóvenes y evangelizar las zonas rurales. La asociación toma, naturalmente, el nombre de Santa Cruz, la localidad donde se funda. El Centro de enseñanza dirigido por los hermanos y sacerdotes adquiere muy pronto una reputación que se extiende mucho mas allá de la ciudad de Le Mans.
El 15 de agostos de 1840, Basilio toma los votos religiosos. Varios discípulos suyos siguen su ejemplo. El Padre Moreau se convierte así en el fundador y superior general de una verdadera familia religiosa. Al mismo tiempo, Basilio realiza el proyecto en el que estaba pensando añadiendo una rama femenina a la asociación de hermanos y sacerdotes. En 1841, la llegada a Santa Cruz de Léocadia Gascoin, quien se convertirá en la Hermana María de los Siete Dolores, aportará una base sólida a la comunidad de hermanas, las Marianitas de Santa Cruz. Al mismo tiempo, el Padre Moreau da a la obra de Santa Cruz una dimensión misionera. Ya en 1840, un pequeño grupo de religiosos es enviado a Argelia. El año siguiente, otro grupo marcha a Estados Unidos. En 1847, cuando la comunidad está en pleno auge en Francia, los padres, las hermanas y los hermanos llegan a Canadá. Seis años más tarde, Santa Cruz se hace cargo de la misión de Bengal (actual Bangladesh). En 1869, las Marianitas de Santa Cruz de Indiana adquirieron su autonomía y se convirtieron en la Congregación de las Hermanas de la Santa Cruz, y, en 1883, las Marianitas de Canadá se convirtieron en la rama conocida como la Congregación de las Hermanas de Santa Cruz (Soeurs de Sainte-Croix).
La visión de Basilio Moreau
El espíritu de unión
Lo que más intenta inculcar a los miembros de esta familia es el espíritu de unión. Le gusta repetir "La unión hace la fuerza y la desunión lleva a la ruina". Desea esta unión no sólo porque tiene que encarar el reto de hacer vivir juntas a tres comunidades, sino también porque toda congregación religiosa, si quiere sobrevivir, debe imitar a los primeros cristianos "que tenían un sólo corazón y una sola alma". Siguiendo esta línea de pensamiento, a menudo presentaba el ejemplo de la santa familia de Nazareth, reflejo sobre esta tierra de la unión de las tres personas de la Santa Trinidad. En una de sus primeras cartas circulares escribe: "formando con Él (Jesucristo) un sólo cuerpo, animado por el mismo espíritu y viviendo una sola vida, debemos permanecer unidos en Él los unos a los otros, de forma que seamos uno solo, como las ramas con el tronco, sostenidas por la misma raíz y alimentadas por la misma savia, que forman un solo árbol." También por este motivo consagra a los sacerdotes al Corazón de Jesús, los hermanos a San José y las hermanas al Corazón de María y toda la congregación a Maria, bajo el titulo de Nuestra Señora de los Dolores.
La Divina Provídencia
Además del espíritu de unión y de colaboración mutua, Basilio Moreau ha querido inculcar en los sacerdotes, hermanos y hermanas de Santa Cruz, una firme confianza en la Divina Providencia. Sintiéndose un simple instrumento en manos de la Divina Providencia, escribe: "La obra de Santa Cruz no es la obra del hombre, sino la obra de Dios. …He aquí por qué os suplico que os renovéis en el espíritu de vuestra vocación, que es un espíritu de pobreza, castidad y obediencia… Así podremos confiar en la Providencia… Porque se encarga de proveer de quienes se dejan guiar por ella al cumplir todos sus deberes… La obra de Santa Cruz es su obra y por ello no ha permitido su ruina a pesar de los terribles golpes que le ha dado el enemigo del bien, quiere que sobreviva y se desarrolle cada vez más."
El celo apostólico
Vinculado en esta confianza en la Providencia, el fundador de Santa Cruz ve como se desarrolla entre sus religiosos un espíritu apostólico, un celo apostólico. En su libro, Pedagogía Cristiana, publicado en 1856, el Padre Moreau escribe: "Entendemos aquí por celo la llama de ardiente deseo que sentimos por hacer conocer, amar y servir a Dios y, con ello, salvar las almas. La actividad es por lo tanto la característica propia de esta virtud, y todo (apóstol) animado por ella cumple con los deberes propios de su estado con solicitud y afecto además de valor y perseverancia... Su celo esta siempre guiado por la caridad; lo hace todo con fuerza y dulzura; con fuerza porque es valiente e inquebrantable en situaciones de sufrimiento, de dificultad y en las pruebas... con dulzura porque es tierno y compasivo como su modelo divino."
La aprobación eclesial
El año 1857 marca un hito en la vida y en la obra del Padre Moreau: el Papa Pío IX aprueba oficialmente la congregación de Santa Cruz, por lo menos la de los sacerdotes y hermanos, ya que la congregación de Marianitas de Santa Cruz recibiría la aprobación romana sólo diez años más tarde. Por ello se realizó una gran celebración de acción de gracias en la iglesia de Nuestra Señora de Santa Cruz.
Muerte del Fundador
Sin embargo, empieza una época dolorosa para el fundador. Desavenencias en la congregación, graves problemas económicos y acusaciones de mala administración, lo llevan a presentar su demisión del cargo de Superior General ante el Capítulo General de 1860, que la rechaza. Sólo en 1866, tras agravarse las dificultades e injusticias cometidas contra él, su demisión será aceptada por el Papa.
Rechazado por la comunidad que había fundado, el Padre Moreau se retira, con dos de sus hermanas, en una pequeña casa de su propiedad, justo al lado de la Institución de Santa Cruz. Pasa los últimos años de su vida predicando en las parroquias de los alrededores de Le Mans. Enferma el 1 de enero de 1873 y muere a los veinte días. La Hermana María de los Siete Dolores está junto a él en sus últimas horas, atestiguando la fidelidad de las hermanas. La comunidad de las Marianitas, su capellán, algunos religiosos y miembros del clero diocesano, además de algunos amigos, asisten al funeral de Padre Moreau y a su inhumación en el cementerio de la comunidad.
Solamente 20 años después de su muerte los superiores generales tratan de reavivar la veneración por Basilio Moreau y de suscitar una devoción a su memoria. A pesar de todo, las congregaciones fundadas por él siguen desarrollándose y extendiéndose por todo el mundo.
Santa Cruz hoy
Hoy en día, los religiosos y las religiosas de Santa Cruz trabajan como educadores de la fe en escuelas y universidades y realizan ministerios importantes, como la pastoral y los servicios sociales. La Congregación de Santa Cruz está presente en Francia, en las Américas, en África y en Asia. Los sacerdotes, hermanos y hermanas de Santa Cruz siguen realizando la visión del Padre Basilio Moreau gracias a su compromiso en la vida consagrada, su celo por la misión y su diversidad de compromisos apostólicos.
Beatificación
La causa de beatificación del Padre Basilio Moreau introducida en la diócesis de Le Mans en 1946, fue presentada en Roma únicamente en 1994. El 12 de abril de 2003, el Papa Juan Pablo II reconoció la heroicidad de las virtudes de Basilio Moreau y le otorgó el título de Venerable. Dos años más tarde, el 28 de abril de 2006, Su Santidad el Papa Benedicto XVI, autorizó la promulgación del decreto sobre el milagro atribuido a la intercesión del Venerable Servo de Dios, Basilio Moreau.
Aunque el nombre de congregación de Santa Cruz no viene de una devoción especial del Padre Moreau por la cruz de Cristo, la cruz estuvo muy presente en su vida y él nunca dejó de usar esta apelación para insistir en el papel de la cruz en la vida espiritual de sus hijos e hijas. Dio incluso como lema para su comunidad este versículo de un himno litúrgico: ¡Salve oh cruz, nuestra única esperanza!